Marrakech: El espectáculos comienza

Puestos rodeando la plaza Jmaa-el Fna.
Puestos rodeando la plaza Jmaa-el Fna.

Después de una larga jornada, ya estamos caminando por las calles de Marrakech. Lo primero que se me cruzó por la cabeza al bajar del Riad, fue “wow increíble”, pasear por esas callejuelas era como volver el tiempo atrás algunos siglos. No había autos, las calles eran pequeñas y muy transitadas por su gente con vestimentas típicas árabes del norte de África, algunas coloridas otras negras, que a mi vista lo hacia parecer mas antiguo y raro. Los locales masivos internacionales no existían, solo había casas transformadas en locales con letras árabes y alguna traducción al francés. Era vivir una aventura constante, por primera vez me sentí un turista ya que claramente no encajaba con la gente local. Algunas con colores llamativos otras con colores apagados

Algunas con colores llamativos otras con colores apagados
Atuendos coloridos y flamantes.
Atuendos coloridos y flamantes.
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Las mujeres trabajando en la plaza.

Todos nos hablaban, algunos solo para charlar con nosotros: saber de donde eramos y que hacíamos en su ciudad viniendo de “un lugar tan tan lejano”, como habíamos llegado y ¿¡por qué?!. Otros querían que entráramos a su local para que veamos sus cosas y en menor parte algunos intentaban vendernos cosas ilegales… (Incluso cerveza, la cual no es común encontrar la en negocios de comida debido a que los musulmanes tienen prohibido beber alcohol). En general eran todos muy simpáticos, aunque luego de un tiempo paseando por los zocos, se genera en uno el cansancio y la simpatía empieza a convertirse en un acoso. En ese momento en el que hablar se volvía sofocante, al preguntarnos de donde eramos, frase con la que empieza toda conversación con los marroquíes, decíamos Bolivia! después de probar varios países, el único que parecían desconocer por lo menos de Sur América era este, no conocían su idioma, su cultura, personajes famosos… En el momento que se lo decíamos se miraban entre ellos buscando respuesta alguna, algo con lo que puedan llamarnos la atención, no sabían ni en que idioma hablarnos. La computadora caza turistas que poseían entraba en cortocircuito. Ese momento en que sus miradas se cruzaban era ideal para escapar sigilosamente. (Me encanta Bolivia como país y su cultura, pero justo fue ese el país que desconocían  tal vez no haya mucha frecuencia de turismo boliviano en Marruecos.)

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Gorros marroquíes.
Qué dirá ese cartel...
Qué dirá ese cartel…

Sus calles disparejas y vacias

Sus calles disparejas y vacias

Todo lo que acompaña a esta ciudad, lo bueno y lo malo hacen imposible no extrañarla. Sentado en la silla de mi cuarto transcribiendo las páginas de mi cuaderno al blog, me es imposible no transportarme al primer vistazo de la medina, caminando por sus calles y zocos, con sus colores, olores y ruidos tan particulares de esta.

El olor y el color de las especias en la calle, forman parte del ambiente en la ciudad.
El olor y el color de las especias en la calle, forman parte del ambiente en la ciudad.
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Ahora con su vendedor.

Siguiendo con la expedición a lo desconocido, luego de pasar un par de callejuelas que no llevaban a ningún lado y cruzar la jungla de los zocos, en donde nosotros (los turistas) somo las presas y los vendedores los expertos cazadores, estamos en su ambiente y además acorralados por los miles de puestos que allí existen, llegamos a una calle bastante más amplia, y mucho más transcurrida. Puede que en la medina no exista el tráfico de automóviles pero si existe el de personas! era casi imposible caminar y solo sabíamos que había que correrse cuando se habría paso la multitud para que pasen algunas motos o carros tirados por burros.

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Paseando por sus caóticas calles.

Al fin llegamos a lo que sería la famosa plaza jmaa-el fna. La cual, por momentos, estaba atestada de gente.

Todos esos puntitos son personas!
Todos esos puntitos son personas!

Pero a la hora en que los alto parlantes en los minarétes de las mezquitas se prendían dando aviso a la oración, muchos optaban por dejar lo que estaban haciendo y transportarse a la mezquita más cercana o un rincón desolado en el que pudieran hablar con su Dios. Era interesante escuchar la oración a través de los alto parlantes, le sumaba un encanto a la ciudad y un toque espiritual. Con esos sonidos, el atardecer cayendo, la vista sobre la jmaa-el fna y todas las casas de una misma altura y todas muy pegadas me hicieron acordar a Aladino y los cuentos de “Las mil y una noches”. Ahora entiendo como Aladin iba saltando de techo en techo por toda la ciudad…

Atardecer en la Jmaa-el Fna.
Atardecer en la Jmaa-el Fna.

Después de un par de minutos la oración terminaba al igual que su melódico sonido transferido por los alto parlantes y todo volvía a la normalidad. Era alucinante la cantidad de cosas extrañas que se veían en es plaza, cosas que escuchas antes de viajar a países como estos pero no lo crees hasta que los ves con tus propios ojos, desde encantadores de serpientes (que cosa más extraña) que tocando una especie de flauta y moviendo las manos de una manera un tanto extraña inmovilizaban a las serpientes, no sé que es lo que harán pero algunas parecían totalmente dormidas… dejemos lo a la imaginación. Encantadores de búhos y palomas también… por qué no? Gente vendiendo dientes y muelas, mujeres haciendo tatuajes de gena en las manos (algo típico en las mujeres marroquíes, según tengo entendido es por que las manos es uno de los pocos lugares del cuerpo que pueden dejar al descubierto  por lo tanto los tatuajes sirven para llamar la atención). Otros tocando canciones árabes o bereberes con sus instrumentos alumbrados a la luz de las velas. Un señor de aspecto nómada rodeado por niños quienes atentamente escuchaban sus historias en árabe. Me hubiese gustado saber el idioma en ese momento, ¿estará contando alguna de las historias típicas de “Las mil y una noches” que tanto tiempo perduraron en los países árabes a través de la tradición oral? Me gusta pensar que sí… Monos con pañales y muchos más “actos” se presentaban en este espectacular escenario de la plaza jmaa-el fna.

Unos dirhams unas fotos.
Unos dirhams unas fotos.
Encantador de serpientes Jmaa-el Fna
Encantador de serpientes Jmaa-el Fna

Por momentos pensé si era algo artificial, un escenario montado para atraer turistas, pero luego de transcurrir mi hospedaje en Marrakech y hablar con gente de allí. Me di cuenta que la ciudad es así desde hace años, es parte de su esencia y tradición. Tal vez la plaza central de jmaa-el fna era un centro de reunión de familias que se juntaban luego de un arduo día a relajarse con los espectáculos que esta ofrecía. O tal vez un centro de comerciantes en donde la gente menos adinerada ofrecía sus talentos o mercancías para llamar su atención y recibir algo de dinero.

En fin, en la actualidad es raro ver cosas como las que se ven aquí, realmente es como volver en el tiempo y es una expresión particular de una ciudad árabe imperial ubicada en el norte de África. Así que vale la pena tenerla en cuneta para un próximo viaje!

Guía de Marrakech

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